
Ha-seong pertenece a una familia cuyos miembros, generación tras generación, pueden escuchar los pensamientos de las personas con las que entran en contacto. Sin embargo, para que su habilidad se active, deben cumplirse una serie de condiciones: La otra persona debe sentir atracción sexual por él. Deben mantener una relación sexual. Solo puede escuchar los pensamientos relacionados con las fantasías sexuales de esa persona. Decidido a poner fin a su amor no correspondido de tantos años, Ha-seong prepara una propuesta para Cheon, su mejor amigo. Pero, tras ver sus planes arruinados, termina acostándose con él en un arrebato provocado por el alcohol. A partir de ese día comienza a escuchar los pensamientos más íntimos de Cheon: «Quiero meterla en esa cara y llenarle la boca hasta hacerlo vomitar...» Desde entonces, Ha-seong no puede dejar de oír el descarado y subido de tono monólogo interior de Cheon. Así comienza <¡Basta, basta!>, un romance de hiperrealismo entre el astuto y enigmático Cheon, cuya apariencia no refleja lo que realmente piensa, y Ha-seong, un romántico que aún cree en el amor ideal.